5 buenas razones para ir a un fin de semana con nuestros padres

Las pequeñas escapadas, ¡qué felicidad! Como lo que nos hace sentir bien no debería lastimarlos, llevamos a nuestros padres en nuestro equipaje. Porque ir con ellos puede ayudar a embellecer nuestra relación.

1. Se sale de la rutina …
Cuando a menudo nos quedamos en casa, tenemos menos actividades, rápidamente hicimos un trato con la monotonía. Al mantenerlos alejados de sus hábitos durante un fin de semana, se desorientan y, de la misma manera, los empujan a adaptarse, a (re) descubrir, a visitar. Se les da un soplo de aire fresco que los vigoriza. Incluso un breve cambio de marco es suficiente para sacudir una rutina que puede ser esclerosante, incluso cuando no lo parezca. ¿Quién dice mejor?

2. … ¡y nosotros también!
Por supuesto, irse con sus padres es muy diferente de un tête-à-tête con su cónyuge o con sus hijos. Y entonces ? Diferente no necesariamente significa menos. Estos pequeños viajes también nos dan la oportunidad de saborear el descanso y la novedad.

3. Volvemos a la infancia.
Cuando teníamos 14 años, nos pareció totalmente insoportable caminar con ellos. Ahora que hemos pasado (mayormente) y olvidado nuestra adolescencia, no tenemos nada que probar. Podemos comenzar de nuevo, como cuando éramos pequeños, a seguir sus pasos y mirar el mundo con sus ojos. Silencios cómplices, momentos de intimidad encontrados … ofrecemos el placer de compartir el momento, sin riesgos ni segundas intenciones.

4. Negociamos en terreno neutral.
Porque sí, ¡es una de las ventajas innegables de esta empresa! Cuando existen tensiones con nuestros padres (lo que puede suceder, por supuesto), verse a uno mismo en un lugar donde uno no tiene hábitos ni predominio ayuda a derribarlos. Y si la promiscuidad puede devolver las pendientes menos agradables de nuestras viejas relaciones familiares, la inmersión en un entorno diferente las reduce. Nuestras relaciones pacificadas por el marco, podemos abordar temas reales si queremos, o disfrutar de la calma y el chat en silencio.

5. Nos ocupamos de ellos casualmente.Los fines de semana, estamos mucho más disponibles, los alentamos a que se muevan, los desafiamos a que se acerquen o se diviertan, cocinamos a coro … En resumen, somos muy atentos y nos divertimos juntos. Somos parte de una vida diaria benévola. Un tiempo fuera del tiempo donde cada (re) fortalecimiento y se extrae de una rutina no siempre muy emocionante.

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