5 pistas para encontrar el equilibrio

Entre caídas intempestivas y una sensación de inestabilidad, el suelo tiene una desafortunada tendencia a escapar. No entre en pánico: le damos las llaves para mantener los pies en el suelo.

1) Mis articulaciones están rígidas y me tambaleo
El diagnóstico: probablemente algo de osteoartritis

Esta sensación de estar "oxidado", cuando los brazos, las piernas o la espalda son difíciles de movilizar, incluso dolorosamente, es característica de la osteoartritis. ¡Pero esto no es una fatalidad! "La osteoartritis no es una consecuencia normal del envejecimiento, como con demasiada frecuencia creemos", dice el reumatólogo Dr. Francis Berenbaum, "es una enfermedad real que puede controlarse".

La solución: ejercicios adaptados
Sí, los analgésicos a veces pueden prestar servicios. Pero lo más importante es mantener la movilidad de sus articulaciones. En The Big Book of Osteoarthritis (Ed Eyrolles), el profesor Berenbaum y el fisioterapeuta Jérôme Auger proponen ejercicios adaptados a cada tipo de osteoartritis. Para movilizar tanto la rodilla como la cadera, podemos, por ejemplo, repetir este movimiento diez veces al día: acostados boca arriba, con las piernas flexionadas, agarramos la pierna con las manos cruzadas debajo de la rodilla y llevamos el muslo en la dirección de busto.

2) Estoy mareado antes de las comidas
El diagnóstico: hipoglucemia

La hipoglucemia se promueve por problemas de diabetes mal equilibrados, pero también por dietas mal administradas o simplemente porque tiene menos apetito que antes. Causa molestias más o menos intensas, responsables de desequilibrios y caídas.

La solución: una dieta equilibrada
Si está bajo tratamiento antidiabético, debe consultar a su médico para revisar la receta. Pero si este no es el caso, podemos evitar la hipoglucemia reequilibrando su placa a favor de los denominados alimentos de "índice glucémico bajo", como los cereales integrales o las lentejas. A diferencia de los azúcares rápidos (pan blanco, pasteles, dulces …), no causan este pico de azúcar en la sangre seguido de una fuerte caída.

3) Tengo más y más pies en la alfombra
Diagnosis: un cansancio

¿Estás seguro de dormir bien? Incluso si crees que este es el caso, es posible que en realidad estés sufriendo de apnea del sueño. Al dormir, las vías respiratorias pueden estar ligeramente obstruidas. El aire sale mal … y roncamos. Algunas veces, la respiración puede detenerse durante unos segundos: es el síndrome de apnea del sueño. "Esta es una patología común entre las personas mayores, que no afecta a las personas con sobrepeso", dice Pr de Wazières.

La solución: medidas contra el ronquido
Tenga cuidado de no recostarse de espaldas, sino que duerma de costado para facilitar la respiración. Evite las pastillas para dormir y obtenga un clip nasal antirrotación. Si esto no es suficiente, consulte a un especialista en sueño, ya que la apnea puede tener otras consecuencias graves, especialmente en el sistema cardiovascular.

4) Estoy fácilmente desequilibrado de un esguince
El diagnóstico: una mala recuperación

"No debemos descuidar un esguince, incluso si creemos que no es mucho", recomienda Jerome Auger, fisioterapeuta. De lo contrario, los ligamentos pueden no sostenerse correctamente y el tobillo se vuelve inestable. "La propiocepción también se ve afectada. Es esta habilidad la que debemos percibir las diferentes partes de nuestro cuerpo en el espacio y mantenernos en equilibrio. Funciona gracias a los receptores musculares y de ligamentos.

La solución: ejercicios de propiocepción
Jerome Auger aconseja entrenar todos los días para permanecer de pie durante diez segundos en equilibrio sobre una pierna, con los ojos cerrados, para trabajar la coordinación y el equilibrio. Por lo tanto, es posible reeducar los receptores de ligamentos. Sin embargo, es prudente consultar a un fisioterapeuta en paralelo, para verificar que el tobillo no necesita, además, ejercicios de fortalecimiento.

5) Siento que siempre estoy inestable
Diagnosis: tal vez un problema con el pie

Los cuernos o las callosidades son causados ​​por frotar repetidamente en una ubicación específica. Si no toma ningún tratamiento y todo lo demás está bien, es posible que los trastornos de equilibrio sean causados ​​por estas callosidades o la deformación localizada del pie (como un hallux valgus). El mal apoyo puede incluso causar dolor en las rodillas o los tobillos.

La solución: una visita al podólogo
Este especialista podrá corregir con un bisturí el engrosamiento localizado de la piel. Si las deformidades son importantes, también propondrá el uso de aparatos ortopédicos plantares, dispositivos que permitan reequilibrar el pie y, por lo tanto, todo el cuerpo.

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