Ayuda, mi piso cruje!

Estos ruidos, que rápidamente pueden volverse molestos con el tiempo, tienen varias causas posibles.

Primero, verifique que sus tablas estén bien sujetas. Si algunos están desalojados o mal conectados, pueden causar grietas. Cuidadosamente siesta con clavos sin cabeza para plantar en un ángulo.

Estos ruidos también pueden deberse a la madera demasiado seca. Para alimentarlo, aplicar aceite de linaza previamente calentado (esto facilitará la penetración de los activos) y dejar unas horas. Luego retire el exceso y, una vez que el piso esté seco, páltelo como de costumbre. ¡Finalmente, una simple fricción de las cuchillas también puede generar estos inconvenientes! El truco para superarlo? Limpie los intersticios con un cuchillo y aspire los residuos. Termine rociándolo con polvos de talco.

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