Alzheimer: ¿dónde está la investigación?

Con más de 220,000 casos nuevos cada año, el Alzheimer es la enfermedad neurodegenerativa más común. Esta patología compleja y multifactorial es objeto de mucha investigación, pero actualmente no ha surgido una terapia convincente. El laboratorio de Merck acaba de anunciar la suspensión de su estudio sobre una molécula, el verubecestat, por falta de eficiencia. Los últimos medicamentos desarrollados han logrado detener el desarrollo de lesiones cerebrales pero no los síntomas de los pacientes. De ahí la hipótesis de que actúan demasiado tarde y la necesidad de acentuar la investigación en la etapa preclínica de la enfermedad.

Esta es la pista explorada por el equipo del Profesor Bruno Dubois (CNRS / UPMC / Inserm). Hace diez años, la enfermedad se basaba en un diagnóstico de eliminación. Se consultó tardíamente, sobre la base de signos clínicos (los trastornos de memoria son los más conocidos) y los médicos evocaron una probabilidad de ser alcanzados gracias a un conjunto de índices. Resultado: "los diagnósticos falsos podrían llegar al 35%", explica Bruno Dubois.

Hoy, la investigación ha refinado los criterios de diagnóstico para poder identificar la enfermedad en una etapa temprana. Porque este es el desafío. Los trastornos de la memoria observados al comienzo de la enfermedad son de hecho específicos: los investigadores hablan de síntomas amnésicos del hipocampo, que pueden medir gracias a pruebas agudas. La otra revolución proviene de biomarcadores patológicos, la verdadera firma biológica que puede detectarse muy temprano. Pero quién dice que la presencia de estos marcadores en el líquido cefalorraquídeo (recogida por punción lumbar) no necesariamente indica el desarrollo de la enfermedad de Alzheimer en diez años … de ahí la necesidad de continuar la investigación para comprender mejor cómo y por qué la enfermedad se declarará a sí mismo, identificará predictores de su progresión … y se preguntará sobre esta cuestión ética: ¿deberíamos tratar a un paciente que tiene lesiones pero no manifestaciones visibles del afecto?

Ante la complejidad de nuestro cerebro, las áreas de investigación son infinitas para superar estas patologías que son igual de importantes. La prueba con el notable trabajo de Sylvie Lorthois, directora de investigación en Toulouse. Este ingeniero de capacitación pone su conocimiento de la mecánica de fluidos al servicio de la investigación médica. Su equipo estudia la microcirculación cerebral en humanos y el papel de las anomalías vasculares observadas en el Alzheimer. Nuestro cerebro es una red de aproximadamente un billón de vasos sanguíneos, que se obstruirían por miles desde el comienzo de la enfermedad. ¿Un origen vascular del afecto? Una hipótesis sorprendente pero tomada muy en serio.

Otro equipo del CNRS, dirigido por Ronald Melki, está muy interesado en la firma molecular de enfermedades neurodegenerativas (Alzheimer, Parkinson, Huntington …): los famosos agregados de proteínas, que se depositan en el sistema nervioso central. En 2009, mostró la naturaleza infecciosa de estas acumulaciones de proteínas, capaces de transmitir células a las células del cerebro. Su trabajo actual tiene como objetivo comprender cómo se lleva a cabo esta propagación, para bloquearla mejor, una posible forma de éxito. Mientras tanto, "una de las mejores formas de prevención es hacer que tu intelecto funcione, con la lectura, las conversaciones … sin olvidar el ejercicio físico, que oxigena el cerebro y le da los nutrientes que necesita", aconseja al especialista.

Para obtener más información sobre la investigación, puede leer la emocionante historia de la última CNRS Journal.

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