5 buenas razones para engañar a los nietos

¿Qué es más clásico y conmovedor que un juego de mesa con nuestros nietos? Leal, o no, ¡esa no es la pregunta!

No es que el más joven, 8 años, sea un mal jugador. No. Simplemente, le gusta ganar. Realmente. Ya sea para damas, Monopoly o Cluedo, no importa. La naturaleza del juego no cuenta. Solo el resultado final le da interés (o no) al juego. Su concentración se está moviendo, debemos admitirlo. Su motivación también. ¿Por qué no cerramos los ojos a unas pocas encarcelaciones?

Es más justo
Somos adultos, y con nuestra experiencia y nuestra capacidad de pensar y analizar, podemos establecer estrategias, que son más complicadas para los niños. No es que uno sea un buen príncipe, sino que uno toma en consideración el nivel de cada uno, y uno deja a los jóvenes el tiempo para afilar sus armas, eso es todo.

No queremos privarnos de su sonrisa ganadora
Estos momentos mágicos con ellos duran una sola vez, el de la infancia. Queremos aprovecharlo al máximo. Pero si pierden y se sienten decepcionados, se echa a perder un poco de placer. ¡Ellos tienen la victoria tan radiante que cerramos los ojos y los admiramos a todos por su alegría en la victoria!

Hemos pasado la edad de la rectitud
Un poco de trampa no los lastimará. El juego lleva su nombre: se usa para jugar, para divertirse. Si nuestra flexibilidad con las reglas desarrolla un poco su tendencia a la rebelión, tanto mejor. Tienen suficientes adultos a su alrededor para llamarlos al orden. Después de todo, los abuelos están especialmente hechos para los buenos tiempos.

Vencemos el fracaso
No es fácil de perder Uno debe conservar la dignidad, no pisotear o tirar los dados en la cara del adversario, y mucho menos odiarlo, o irse enfurruñado en la habitación. Todo esto no siempre es necesario decirlo. Perder sin perder los estribos requiere esfuerzo. Al asumir el papel del perdedor, podemos demostrarles que no nos sentimos abrumados, que el principal interés del juego es participar, además de divertirse. Con demasiada frecuencia olvidamos el valor de aprender con el ejemplo.

Los preparamos (un poco) para la vida en sociedad
No es porque se les permita engañar que se les debe mentir. Podemos reírnos con ellos de pequeños trucos que toleramos de su parte. Realmente se trata de mostrarles que se les permite jugar el juego de la sociedad. Eso que consiste en desarrollar estrategias relacionales y mostrar autodesprecio. Mucho más efectivo que una lección moral aprendida.

Lea también 5 buenas razones para no tener nietos todos los miércoles


Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.