¿A favor o en contra de hablar de política con sus nietos?

En estos tiempos de elecciones, cuando todos están de acuerdo, ¿es prudente compartir el nuestro con nuestros nietos? Aquí están todos los argumentos antes de votar sí o no.

Los argumentos para …

  • Es nuestra libertad. No se trata de transportar la cabina de votación en casa. En nuestra esfera privada, debemos ser capaces de exponer nuestros pensamientos desenfrenados, nuestros compromisos y nuestra ira. Incluyendo los relacionados con la política. ¿Por qué censurarnos sobre lo que es importante para nosotros? Le debemos la verdad a quienes amamos. Si no es con nuestra familia, ¿con quién podemos compartir nuestros valores y creencias?
  • Nada que ocultar Desde el momento en que se pretende participar en el debate democrático, sería incoherente considerar que se debe practicar en secreto. Al explicar nuestra sensibilidad política a nuestros nietos, les mostramos el ejemplo de adultos que toman sus decisiones a la perfección y no tienen miedo de exponerlos o incluso enfrentarlos. Una buena manera de ayudarlos a sentirse, orgullosos de lo que piensan y cómodos de expresar.
  • Educación cívica en condiciones reales. La política se aprende. Para entender los problemas, los pormenores, debemos ser capaces de identificar las corrientes, los valores defendidos por los demás, las diferencias entre cada uno. Compartir con ellos nuestras preferencias es afilar sus conciencias para que elijan por ellos mismos, para ayudarlos a construir un terreno de juego … incluso si se nos oponen.

Los argumentos en contra …

  • Propiedad privada ! Uno de cada cinco franceses ni siquiera le dice a su compañero que lo apoya. La política es un tema íntimo y divisivo. Pero no debatimos temas, íntimos y cleavants, en la plaza pública. Incluso si este lugar sería una familia. Nuestras elecciones son estrictamente personales y no deben divulgarse. Un punto es todo.
  • Conflictos de salida. ¿Qué le podemos decir a nuestro pequeño Leo si, al enterarse de que estamos votando por tal o cual cosa, él exclama que su padre cree que es un idiota estúpido? ¿Qué pasa si respondemos a nuestra admiración por otra persona, nuestra amada Alicia, de 15 años, dice que lo considera como la emanación del demonio? En este sentido, las opiniones a veces carecen de serenidad y moderación. ¿Y nos gustaría poner a nuestros nietos en el medio de un campo de batalla político intrafamiliar? Mejor seguir su camino.
  • Cero influencia. El voto es un derecho que debe ejercerse libremente, es decir, sin influencia de ningún tipo. Pero es difícil ocultar que, solo por nuestra edad y nuestra posición familiar, nuestras palabras influyen en nuestros nietos. Si encarnamos una cierta autoridad en sus ojos, una forma de sabiduría, usémosla sabiamente para mostrarles que nuestra reserva sobre este tema es la expresión de nuestra libertad. Como ellos, por cierto.

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