Bio: ¡cuidado con las trampas!

Todo hermoso, todo orgánico? No siempre. Comprar un producto etiquetado como "orgánico" no significa que sea 100%. Una consulta de nuestro colega capital subraya las trampas e incluso la deshonestidad de este marketing natural. La revista económica apunta a lo que se puede llamar un engaño en muchos productos que se venden en el supermercado. Por ejemplo, se aprenderá que la mayoría de las veces, en pescado "orgánico" empanado, solo las migas de pan pueden reclamar esta certificación, no la carne del pescado. Lo mismo ocurre con la caballa con mostaza o las sardinas con aceite de oliva, en la que solo el condimento es en realidad orgánico. En esencia, los peces silvestres no pueden ser certificados como orgánicos: es imposible saber qué han comido. Solo los peces cultivados pueden usar esta etiqueta.

Otro efecto perverso es la popularidad de los productos orgánicos, ciertamente de una agricultura razonada … pero cultivada lejos de nuestras fronteras (como el calabacín en España) para satisfacer al consumidor en cualquier época del año. Pero si el deseo de eliminar su placa de plaguicidas es bastante encomiable, también debe darse por hecho respetar el ciclo natural de las plantas que consumimos. No comemos calabacines en invierno, barra de puntos. No olvides que las verduras orgánicas que encuentras en invierno se envían necesariamente en avión, a costa de un costo de carbono exorbitante. Organic también es un negocio que juega con los deseos del consumidor. Depende de él regular el mercado con una actitud responsable.


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