Seguro de vida: cómo salir en la renta vitalicia?

Suscriptor de un seguro de vida? Puede recuperar su apuesta recolectando puntualmente o regularmente (estamos hablando de rescates) o pidiendo convertir su capital en una renta vitalicia. En este último caso, la aseguradora calcula un pago fijo, mensual, trimestral o anual al que tiene derecho hasta su muerte, dependiendo del valor del contrato, su edad y su expectativa de vida.

Una apuesta por el futuro
Si uno vive durante un tiempo prolongado, el total de los pagos excede el valor del contrato en el momento del desencadenamiento de la anualidad. Por el contrario, si uno muere temprano, uno toca menos que la suma guardada. Pero con la renta vitalicia, en caso de muerte, el saldo del contrato va a la aseguradora y no se transmite a los beneficiarios.

Anualidad reversible o no
Las aseguradoras también ofrecen rentas vitalicias reversibles de 60% a 100% de su monto. Pero los pagos son lógicamente un poco menos. Tomemos Jean-Paul, nacido en 1950. Con 100.000 euros ahorrados, este año quiere deshacerse de su contrato de renta vitalicia. Puede recibir 430 euros por mes de por vida o 346 euros por mes si elige una anualidad de vida conjunta del 100% pagada, a su muerte, a su esposa de la misma edad.

Impuestos más pesados
En el aspecto fiscal, la anualidad sigue siendo más gravada que los retiros (poco gravados si el contrato tiene más de ocho años). Está sujeto al impuesto sobre la renta y las contribuciones a la seguridad social del 15,5%, pero solo por una parte de su monto, que varía según la edad en el primer pago: menos de 50 años, el 70% de la anualidad. es imponible; entre 50 y 59, 50%; entre 60 y 69, 40%; y de 70 años, 30%.

El truco de Serengo
Si opta por la renta vitalicia, no puede cambiar de opinión para recuperar su nido de ahorros. ¿Alternativa? Entregas parciales programadas: cada mes o trimestre, la aseguradora recoge para usted un monto determinado del contrato, el saldo continúa prosperando (se puede recuperar en cualquier momento) y, lo más importante, se envía a los beneficiarios en caso de muerte. Pero las compras programadas no garantizan un ingreso estable hasta la muerte: si vives cien años, la capital seguramente se agotará antes.

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