Los investigadores entendieron por qué amamos la sal

¡No todos tenemos el mismo grano pequeño! Y es la ciencia que lo dice. Investigadores de la Universidad de Munich han estado trabajando en la apariencia de algunos de nosotros (ya saben, esas personas que arrojan el salero en su plato incluso antes de sumergir la punta de sus labios en su contenido) para el sal. A partir de ahora, este hábito divertido parecerá menos sospechoso porque se explica de manera muy simple. La composición de nuestra saliva justificaría la necesidad generalizada de sazonar generosamente.

Los científicos estudiaron a un grupo de voluntarios, algunos de los cuales detectaron muy fácilmente la presencia del condimento y otros que eran menos sensibles a él. Y examinaron la naturaleza de su respectiva saliva. Descubrieron que aquellos que percibían mejor el sabor de la sal (incluso en pequeñas dosis) tenían algunas enzimas (endopeptidasas) en grandes cantidades. Según los expertos, estas enzimas podrían permitir una mejor absorción de sodio en nuestras células o participarían en mejorar el sabor salado.

Sea cual sea la categoría de "picos salados" a la que pertenece, sepa que este delicioso potenciador del gusto (cuyo exceso daña nuestras arterias, nuestra tensión y nuestro peso) se saborea con moderación: 5 gramos (1 c) Esto es suficiente, recomienda la OMS.


Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.