¿Podemos decirles a nuestros nietos que no vienen a vernos lo suficiente?

Las visitas de nuestros nietos nos traen alegría. ¿Los presionamos si lo expresamos?

Los argumentos para:

  • Nosotros tomamos la iniciativa.Es un hecho: nuestros nietos viven en otro universo, poblado por redes sociales, videojuegos y una velocidad espeluznante. Ellos tienen sus actividades, sus pasatiempos, sus amigos. ¿Quién mejor que nosotros podría recordarles que también tienen abuelos amorosos y disponibles? Vivimos vidas paralelas y, si queremos existir en sus vidas cotidianas, colisionar con los suyos, tejer el vínculo y tomar nuestro lugar.
  • Les decimos nuestro amor.Sí, no vamos a mentir: verlos, escucharlos tocar, moverse, cantar, relacionar risas y bocadillos con deliciosos pasteles es una droga ultra poderosa: la de la alegría. En cada visita, estamos llenos de energía y recuerdos. No nos daríamos por vencidos por nada en el mundo. Con ellos, siempre es mejor. Por mucho que ellos sepan …
  • El subliminal, se les escapa.Amasado de conveniencia social, avanzamos por alusiones. "Mis queridos, sería bueno verte, ¡ha pasado tanto tiempo!" Y esperamos que capten el mensaje: los ansiamos y queremos bloquear una cita para el próxima semana ! Pura ilusión Entonces tomamos al toro por los cuernos y golpeamos el recordatorio. No para hacerlos sentir culpables, sino porque en realidad es la única forma de verlos.

Los argumentos en contra:

  • No hay forma de ganarHay un momento en la vida en el que tienes que rendirte: si nuestros nietos no vienen a vernos, puede ser simplemente porque no quieren hacerlo. Están usando una barba, están aburridos, en resumen, falta algo en la relación, de lo contrario tocarían la puerta. En este caso, para evitar convertirse en abuelos "groseros" ("llenos de resentimiento" en el lenguaje joven), es mejor dejarlo ir. No atrapas las moscas con vinagre.
  • Mejor jugar la carta misteriosa.Lejos de ellos, aprovechamos la oportunidad para centrarnos en nosotros. Desarrollar nuestros propios intereses, en lugar de perseguirlos. Nos hará bien y también a ellos. ¡Qué misterio, qué curiosidad tienen estos abuelos que deambulan por el planeta, exhiben muestras, asisten a avances … Además, tal vez les interese! Maquiavélico? Es por una buena causa.
  • Hagamos el tiempo.En lugar de colgarnos en nuestra arrugada dignidad, nada nos impide seguir emitiendo invitaciones sin insistir o recordar que nuestra mesa está abierta para ellos. A nuestra edad, conocemos nuestros clásicos. La Fontaine nos enseñó que la paciencia es la mejor arma, más que fuerza o … recriminaciones. Zen, nos quedamos zen. ¡Deberían volver a aplicar rápidamente!

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