Hablando de nuestra infancia a nuestros nietos

Nuestros recuerdos son muy interesantes para nuestros nietos. Y para nosotros también, por cierto. La prueba.

1. Les ayuda a relativizar
Terminar su plato, aceptar la extinción de los incendios a las 20 en punto, estar supeditado al tiempo de uso de la palabra en la mesa, no son extractos del último bestseller Mi vida bajo una dictadura de los padres, pero algunos recuerdos de nuestros años más jóvenes. Que, además, no nos dejó con un trauma excesivo. ¿El interés de compartir estas pequeñas historias? Permita que nuestros nietos midan que podemos hacerlo de manera diferente sin ser una tragedia. La diversidad es buena Si podemos deslizarlos para respetar los límites, tampoco es imposible, así que ganamos todo.

2. Es un enfoque ciudadano
¡Decirles a los pequeños que en nuestros tiempos no nos movíamos en una silla para llevarlos y que no usamos peluca les puede dar puntos de referencia! En cuanto a los mayores, recuérdeles que hubo un tiempo, no hace mucho tiempo, en el que las mujeres no podían trabajar sin el permiso de su esposo (hasta 1965 de todos modos), que no tenían el la posibilidad de adoptar un método anticonceptivo eficaz (1967), y mucho menos tener acceso libre al aborto (1975), es esclarecedor. Da puntos de referencia no despreciables sobre la evolución de una sociedad.

3. Trae
Para evocar nuestras preguntas, nuestros miedos, nuestras certezas, para hacerlos reír por nuestra sinceridad, nuestros errores y nuestros errores, porque a menudo es en estos registros que encontramos la memoria, es una manera de ponernos de nuevo en sus pasos, para entenderlos mejor y para hacernos entender mejor. También es una forma de decirles que, a pesar de la edad que tengamos, compartimos muchas cosas, desde nuestra historia familiar hasta nuestra humanidad.

4. Nos encontramos
A menudo estamos anclados entre el presente y el futuro, atrapados por nuestras obligaciones del día y nuestros planes para mañana. Como resultado, no nos tomamos el tiempo para preguntarnos, para pensar acerca de nuestra existencia. Desplazarse a través de nuestros recuerdos, con y para ellos, nos da una maravillosa oportunidad para volver a conectarnos con el pasado, analizar nuestro camino, las trampas cruzadas … Un pretexto también para dibujar una enseñanza del curso realizado, ver qué hay allí hermoso, exitoso, o lo que nos perdimos (y cómo mejorar).

5. Los enriquece
Un árbol no se sostiene sin raíces … El adagio también se aplica al ser humano. Saber de dónde vienes te ayuda a sentirte más fuerte. Conocer la historia familiar nos permite ser parte de una temporalidad que está más allá de nosotros y que, en algún lugar, nos hace más grandes. Esto es lo que ofrecemos a nuestros nietos: una historia más grande que ellos mismos, pero en la que tienen su lugar y que inventarán más adelante. Depende de ellos jugar.

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